Mural para cuarto de un bebé

Pintar esta pared para la llegada de Ignacio fue un maravilloso ejercicio creativo. Julia, a sus dos años de edad, me acompañó muy entusiasmada en el proceso, descubriendo cómo iban cobrando vida los animales de la selva que acompañan ahora a mi sobrino. Aprovechando los elementos, apareció el cocodrilo, cuyos ojos son el enchufe.

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